Una Vida de Servicio Sin Fronteras

Pastores Orlando y Nancy: Treinta Años de Ministerio entre Venezuela, México y Estados Unidos

Por Isabel Franco — Medellín, Colombia

El Pastor Orlando y la Pastora Nancy llevan más de tres décadas sirviendo a comunidades en tres países diferentes, enfrentando desafíos culturales, lingüísticos y personales, pero siempre con una constante: su compromiso con el llamado de Dios.

Su historia comenzó en las tierras del Zulia venezolano, se fortaleció en el ministerio mexicano, y hoy bendice las vidas de cientos de familias hispanas en Oregon. Más que pastores, son mentores, consejeros, músicos, educadores y, sobre todo, una pareja que ha sabido mantener el equilibrio entre el altar y el hogar.

Raíces y Comienzos

"Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones." — Jeremías 1:5

Isabel Franco:

Pastor Orlando, usted nació en Mérida pero se crió en Maracaibo. A los 17 años, durante el servicio militar, tuvo un encuentro profundo con Jesús que cambió su rumbo. ¿Qué queda de aquel joven soldado en el Pastor que vemos hoy?

Pastor Orlando:

Hoy, y para el resto de mis días, queda el valor del sacrificio y la fuerza de la fe en medio de lo difícil. Servir en el ejército venezolano durante los años 80 no fue sencillo; era un ambiente hostil para la fe cristiana. Mantener mi convicción intacta se convirtió en la base fundamental para mi llamado al servicio en la obra de Dios.

La disciplina militar me enseñó a levantarme temprano, a ser constante en la adversidad, a obedecer incluso cuando no comprendía completamente. Y eso es exactamente lo que necesitamos en el ministerio.

Pastor Orlando:

Aquel joven soldado aprendió que el verdadero valor está en mantener la fe cuando todo te invita a abandonarla.

Isabel Franco:

Pastora Nancy, usted creció en una familia pastoral, siendo hija de los pastores Gonzalo y Rosalba. Desde los 12 años ya era presidenta de jóvenes. ¿Qué la cautivó de servir a Dios desde tan pequeña?

Pastora Nancy:

Siempre sentí una relación muy profunda con Dios desde mi niñez. Crecí viendo a mi madre levantarse antes del amanecer para orar por cada niño de la escuela dominical, preparar lecciones con tanto amor que parecía que Jesús mismo iba a sentarse en el salón. Mi padre tenía ese corazón pastoral que nunca dejaba a nadie sin atender.

No fue una imposición, fue un enamoramiento. Me enamoré del brillo en los ojos de las personas cuando comprendían el amor de Dios.

Matrimonio y Ministerio

"Mejor son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo." — Eclesiastés 4:9

Isabel Franco:

En 1991, con apenas 22 años, se casan bajo la bendición del misionero William Porter y al día siguiente son presentados como pastores en Las Piedras. ¿Cómo fue asumir tal responsabilidad siendo recién casados?

Pastor Orlando:

Al principio nos sentimos abrumados, pero la urgente necesidad de obreros nos impulsó a aceptar el desafío. El mayor reto fue adaptarnos a pastorear cristianos mucho más adultos que nosotros. Teníamos 22 años dirigiendo a personas de 50, 60, 70 años. Fue una escuela de humildad.

Dios nos enseñó que para servir juntos, primero debíamos amarnos bien. Nuestro matrimonio no podía ser sacrificado en el altar del ministerio; debía ser parte integral de él.

Pastora Nancy:

A diferencia de Orlando, yo me sentí emocionada, con mucha expectativa positiva. Para mí era una oportunidad de oro: servir oficialmente como pastores ya casados y ordenados. El deseo de servir nunca cesó a pesar de empezar desde cero como familia. Cuando amas lo que haces, los retos se convierten en oportunidades de crecimiento.

Isabel Franco:

Pastora Nancy, en 1992 nace su hijo Abdiel. ¿Cuál ha sido el secreto para mantener el equilibrio entre ser pastora, esposa y madre?

Pastora Nancy:

El secreto es tener a Dios presente en todas las áreas de nuestra vida. Nos preocupamos por la sanidad matrimonial y la crianza de nuestro hijo bajo valores cristianos sólidos.

La integridad comienza desde casa y se refleja en todo lo demás. No puedo predicar sobre el amor de Dios si mi esposo se siente descuidado, ni enseñar sobre fidelidad si mi hijo crece sintiéndose en segundo lugar.

Formación Continua

"Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad." — 2 Timoteo 2:15

Isabel Franco:

Pastor Orlando, usted ha sido incansable estudiante y maestro, dirigiendo estudios teológicos (ETED) por años. Hoy continúa estudiando hebreo bíblico y cultura judía. ¿Por qué es vital que un pastor nunca deje de ser alumno?

Pastor Orlando:

Porque debemos cultivar la cualidad de ser enseñables. En los caminos de Dios nunca dejamos de aprender. Vivimos en una era de cambios culturales vertiginosos. Las preguntas de hoy no son las de hace 20 años.

Un médico que no se actualiza pone en riesgo a sus pacientes; un pastor que no estudia, a su rebaño.

El Poder del Discipulado

"Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres." — Mateo 4:19

Isabel Franco:

Pastora Nancy, usted es Presbítero ordenada desde 2004 y especialista en educación especial. ¿Cómo ha visto que el discipulado y el trabajo con la mujer transforman no solo la iglesia, sino toda la comunidad?

Pastora Nancy:

Una iglesia fuerte en discipulado tiene la capacidad de ser dócil a la voz de Dios hacia el evangelismo efectivo. Recuerdo a mi madre dedicando tiempo al discipulado persona por persona. Hoy, esas personas cumplen roles administrativos y ministeriales muy importantes.

Cuando discipulamos a una mujer, estamos transformando a su esposo, sus hijos, su círculo de influencia. Es un efecto multiplicador que trasciende la iglesia y permea toda la comunidad.

Nuevos Horizontes

"Y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra." — Hechos 1:8

Isabel Franco:

¿Qué consejo darían a la nueva generación de líderes que se siente atemorizada por los cambios o nuevos comienzos?

Pastor Orlando:

No se dejen atemorizar rápidamente. Atrévanse a interactuar con las personas. Cada ser humano tiene el deseo de escuchar y ser escuchado, sin importar raza, cultura o idioma. El corazón humano habla un lenguaje universal: amor, compasión, esperanza.

Hemos descubierto que la autenticidad vale más que la perfección gramatical. Cuando la gente ve que genuinamente te importan, las barreras del idioma se hacen pequeñas.

Pastora Nancy:

No hay que temer a los cambios en el liderazgo. Este no es trabajo de una sola persona, es trabajo en equipo: con el Espíritu Santo y con la comunidad de líderes apoyándonos en amor y respeto.

El Legado

"Una generación celebrará tus obras a la otra generación, y anunciarán tus poderosos hechos." — Salmo 145:4

Isabel Franco:

Después de más de 30 años de ministerio en tres países, ¿cuál es el legado que desean dejar a las futuras generaciones de líderes cristianos?

Pastor Orlando:

Más que ser recordados por iglesias construidas o títulos obtenidos, quisiéramos ser recordados como siervos fieles. Deseamos que se diga que amamos a Dios por encima de todo, a nuestras familias incondicionalmente, y a la gente sin discriminación.

Nuestro mayor legado no está en lo que hicimos, sino en quiénes formamos.

Pastora Nancy:

Quiero que se recuerde que creímos en las personas cuando otros las descartaron. Que invertimos tiempo en el discipulado personal, no solo en las multitudes. Que valoramos tanto el altar como el hogar, tanto el púlpito como la conversación con alguien que está sufriendo.

El Pastor Orlando y la Pastora Nancy encarnan lo que significa servir sin fronteras. Son personas que han decidido, día tras día durante más de 30 años, decir "sí" a Dios incluso cuando el camino no estaba claro. Su legado continúa escribiéndose, y ese legado tiene un nombre: vidas transformadas por el poder del evangelio.

\"Y todo lo que hag\u00e1is, hacedlo de coraz\u00f3n, como para el Se\u00f1or y no para los hombres.\" \u2014 Colosenses 3:23

Isabel Franco es periodista independiente especializada en historias de fe y comunidad. Reside en Medell\u00edn, Colombia.